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Tras llegar a un acuerdo positivo en la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo (COMAGRI), respecto al dictamen sobre la propuesta de Reglamento relativo al uso sostenible de los productos fitosanitarios (SUR) en el que se aglutinan las aportaciones y opinión de las partes interesadas, el Parlamento Europeo desoye al sector y tumba en su votación la propuesta modificada del Reglamento de uso sostenible de productos fitosanitarios.

El pasado miércoles, el pleno del Parlamento Europeo rechazó la propuesta modificada de la Comisión de Reglamento sobre el uso sostenible de plaguicidas (SUR), lo que pone en duda tanto la propuesta de la Comisión como el esfuerzo de la maquinaria europea y de las partes interesadas en sacar adelante un acuerdo que facilite el trabajo de las y los vitivinicultores en toda la UE, haga rentable sus explotaciones y sobre todo, no le sitúe en situación de desventaja respecto a otras partes del mundo.

Tras un trabajo intenso en los últimos meses, el pleno del Parlamento Europeo rechazó la citada propuesta con un resultado de 299 votos en contra, 207 a favor y 121 abstenciones.

Se trató de una larga votación, en la que, a pesar de todo, algunas de las enmiendas aprobadas recogieron aspectos de la posición de la COMAGRI sobre este asunto y que son:

  • Objetivo de reducción del 50 % de los pesticidas a nivel de la UE para 2035
  • Objetivos nacionales de reducción de al menos el 35%
  • Años de referencia para la 2011-2013 (no 2015-2017)
  • Directrices en lugar de normas para la gestión integrada de plagas
  • Áreas sensibles decididas por los estados miembros
  • Revisión de objetivos en 2029

 

Voto por partidos

El análisis nominal de votación final reveló que los Verdes, y la mayoría de los Socialistas y demócratas (S&D), así como algunos miembros de Renew Europe (en particular los miembros de la COMENVI, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria), votaron en contra del texto final modificado por las enmiendas aprobadas democráticamente, ya que, en su opinión, no era lo suficientemente ambicioso.

Por su parte, los grupos Identidad y Democracia (ID) y parte de los Conservadores y reformistas europeos (ECR) también votaron en contra, puesto que desde un principio se habían opuesto a la propuesta de la Comisión y a cualquier tipo de compromiso.

Tras este rechazo, la relatora Sara Wiener procedió a convocar una votación para solicitar la reanudación del trabajo sobre el texto en la COMENVI, con un resultado negativo por una ligera mayoría (324 frente a 292 votos).

 

Pendientes de si el esfuerzo realizado habrá servido para algo

Según el procedimiento establecido, la primera lectura del texto está cerrada y ahora queda a criterio de la Comisión Europea decidir si presenta una nueva propuesta o continúa con la actual ella, si bien, una segunda lectura es posible si el Consejo decide seguir adelante, aunque dicha opción parece improbable.

Desde la AREV constatamos que, después de meses de duro trabajo para mejorar una propuesta claramente “poco realista” presentada por la Comisión Europea, este esfuerzo parece haber sido en vano, reflejado en una votación que hace oídos sordos al ingente trabajo de diálogo y escucha.

Los esfuerzos puestos para llegar a una propuesta razonable y lógica han sido tirados por tierra por aquellos que afirmaban querer una reducción más marcada del uso de pesticidas, muestra sin duda de la incapacidad de éstos para dialogar con el sector agrícola.

La AREV lamenta que estos grupos hayan preferido un enfoque soñador frente a una solución pragmática, y que se hayan negado a aceptar la elección y acuerdos apoyados por la mayoría del Parlamento Europeo, más aún cuando se trata de unas cuestiones tan cruciales con consecuencias inmediatas para la soberanía alimentaria, el futuro de las zonas rurales, incluyendo la cultura, cual peones en un juego político.

En el momento en el que nos encontramos Europa debe hacer frente a los desafíos del cambio climático, en el que el tiempo juega en contra y por ello, desde la AREV se insta a las instituciones europeas adoptarse soluciones constructivas y que no caiga en saco roto todo el trabajo desarrollado por las partes interesadas sobre este asunto, solicitando al Consejo que devuelva al Parlamento la propuesta para una segunda lectura, con los avances alcanzados hasta el momento, como nuevo punto de partida para una ajustar el reglamento SUR y su implementación, con criterios objetivos y realistas.  

Asimismo, la AREV apela a la búsqueda del diálogo y búsqueda de un acuerdo entre los grupos poniendo en el centro de la discusión no solo los objetivos ambientales implementados en tiempos realistas y ajustados a las medidas disponibles para ello, sino también la viabilidad del sector vitivinícola y agrario en general, que garantice la seguridad alimentaria, dejando al margen los intereses partidistas y los posicionamientos alejados del beneficio común que tengan un cáliz político relacionado con la elecciones que afectarán a las instituciones europeas en 2024.