Tras la primera reunión de alto nivel del 11 de septiembre, la Comisión Europea ha logrado elaborar una síntesis constructiva de la situación actual de la viticultura europea y de las soluciones para superar la crisis estructural en la que se encuentra sumido el sector desde hace varios años.
La AREV (Assemblée des Régions Européennes Viticoles) se congratula de que el Comisario Christophe Hansen haya tomado en consideración nuestras propuestas y que haya manifestado su voluntad de integrar tres puntos esenciales planteados por nuestra organización:
- Crear un fondo de gestión de crisis: El Comisario ha confirmado que el actual fondo agrícola de 250 millones de euros es incapaz de responder a las crisis políticas que afectan a la viticultura. Se comprometió a pedir a sus servicios que trabajen en la creación de un verdadero fondo de urgencia para hacer frente a las medidas de represalia.
- Garantizar la rentabilidad de las explotaciones: La prioridad sigue siendo que los viticultores puedan vivir dignamente de su trabajo. Es inaceptable que la complejidad administrativa les impida estar presentes en sus viñedos, obligándoles a dedicar un tiempo valioso a trámites redundantes y lentos.
- Promover la agricultura de precisión y el desarrollo del regadío: Son esenciales, especialmente en las regiones afectadas por sequías recurrentes. También debe fomentarse el enoturismo como palanca de desarrollo rural.
La AREV también insistió en :
- Una mejor utilización del observatorio del mercado: Esta herramienta debe ser más difundida y explotada. Representa una herramienta indispensable para evaluar las necesidades y garantizar la flexibilidad de la producción vitícola.
- La gestión del arranque debe seguir siendo prudente y adaptada: El arranque definitivo debe utilizarse con moderación. La supervivencia de las grandes zonas vitícolas depende de ello. En cambio, el arranque temporal debe considerarse una herramienta de reestructuración y adaptación de los viñedos.
- Un Plan Marshall para la vida de los suelos: Es crucial preservar y revitalizar los suelos vitícolas.
Por último, la AREV reafirma su apoyo a una viticultura moderna y sostenible, centrada en la agricultura de precisión, el desarrollo del regadío y la promoción del enoturismo como vector de desarrollo rural.
La AREV sigue plenamente comprometida en el diálogo con las regiones vitícolas y la Comisión Europea para defender una viticultura europea fuerte y sostenible.