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Viticultores y productores agrícolas se manifiestan en Europa, ante el desequilibrio existente entre los objetivos planteados dentro del marco europeo y la falta de soluciones realistas, derivadas de la inmovilidad de las instituciones europeas debido al desacuerdo existente en su seno para pactarlas.

 

Desde hace 35 años, la AREV viene actuando como interlocutora de las regiones europeas vitícolas ante las instituciones europeas para defender sus intereses. En este tiempo, cuando se ha planteado la necesidad, hemos advertido tanto al Parlamento Europeo como a la Comisión Europea de los riesgos de que la política en materia agrícola no tenga en cuenta la realidad del campo europeo y las peculiaridades de cada uno de los países miembros.

Las preocupaciones y advertencias que la AREV ha transmitido en repetidas ocasiones a la Comisión Europea han sido desoídas y ello lleva, tanto a viticultores como a productores primarios de diferentes sectores, a intensificar las medidas y acciones de protesta, ante una situación difícil a fin de que las instituciones tomen cartas en el asunto, atendiendo a la realidad sobre el terreno.

La AREV espera que estas manifestaciones que se están produciendo por parte de los representantes del mundo rural en su conjunto lleven a la Comisión y a los gobiernos de todos los países europeos a tomar medidas que den respuesta a las necesidades y a la compleja situación de los agricultores en general y de los viticultores en particular.

La AREV considera que existen soluciones económicamente sostenibles, pero es necesario generar un marco de consenso y aplicarlas.

La AREV espera que, en la nueva legislatura, las instituciones europeas adopten un nuevo enfoque y una visión más realista de la viticultura y de la agricultura. También confía en que, desde todas las instituciones, tanto europeas como nacionales, se revise esta situación y sean escuchadas las demandas de quienes se han sentido abandonados o tratados de manera diferente.

Asimismo, la AREV llama a la calma y a que las manifestaciones se desarrollen de manera cívica y pacífica en el marco común de Europa, ya que todos los productores comparten los mismos problemas, por lo que condenamos cualquier tipo de agresión al libre comercio de productos de los viticultores y agricultores en el marco de la Unión Europea.

Europa debe permanecer unida, en fraternidad, y el único camino es avanzar juntos en las medidas a tomar, de manera que sean compatibles con la realidad y particularidades de cada estado miembro.

La solución no se encuentra en el enfrentamiento entre los viticultores y productores de los diferentes países de la UE, sino en la toma de decisiones y acciones reales y materiales, pero no limitando la libertad de movimientos de los productos europeos en nuestro marco común de Mercado, ni tampoco con un apoyo de palabra pero no de hechos por parte de dirigentes nacionales o Europeos.

La AREV espera que se pase de las palabras a los hechos.